Bien
sabido es que los Quimbayas explotaban yacimientos
auríferos en su territorio y trabajaban este
metal con avanzadas técnicas metalúrgicas.
Sus joyas, de gran acabado y hermosura, lucen hoy
en museos arqueológicos de Colombia y el exterior.
Las
mayores y más ricas ofrendas funerarias halladas
en el Quindío, corresponden según la
descripción de los guaqueros, a personajes
que debieron tener alguna jerarquía civil o
religiosa dentro del grupo a que pertenecían.
El
dominio de la metalurgia alcanzada por los Quimbayas
y otros pueblos del territorio, especialmente de la
metalurgia del cobre y de oro, dominio que los ha
hecho famosos en el mundo de la arqueología
americana.
Explotación
de Salinas
Las
varias fuentes salinas que existían en el territorio
Quimbaya y en otras comarcas, eran objeto de una activa
explotación por parte de los nativos, que se
valían de éste y otros productos, como
mantas y objetos de orfebrería, para mantener
un activo comercio con los pueblos vecinos y aun con
tribus situadas en regiones lejanas.
El
sistema de elaboración de la sal entre varios
grupos indígenas de la cuenca del río
Cauca consiste en sacar la sal del río, hacer
grandes fuegos, poner en ellos grandes ollas en que
cuecen el agua hasta que de una arroba no queda sino
una pequeña cantidad la cual cuajan y se convierte
en sal pura y excelente.
Las
principales fuentes saladas estaban en la región
de Abibe, en Corí, en Murgia, Cenufana, al
sur del territorio de Antioquia, desde donde llevaban
los nativos la sal hasta el valle de Aburrá
y a las provincias situadas al oriente, para comerciar
con ella; en estas regiones, las casas eran verdaderos
depósitos de este producto, que almacenaban
los indios en forma de panes de azúcar. También
en Caramanta, donde beneficiaban una fuente salada
que nacía dentro de un río de agua dulce,
lo mismo que de una laguna cercana, cuya explotación
estaba reservada a los señores principales,
por la excelente calidad de la sal que en ella se
sacaba.
Cerca
de la población de Calarcá, en el sitio
denominado Uritá, los indios explotaban una
fuente que nace de varios puntos de peña y
que recogían por medio de canales de arcilla
adheridos a la roca y entamboraban luego en troncos
de palma, evitando así que se mezclara con
las aguas dulces. Recogían la aguasal en grandes
en grandes cántaros y lo sometían al
fuego para condensarla por evaporación. Terminado
este proceso rompían el cántaro, en
cuyo asiento quedaba la sal pura.<
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